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sábado, 10 de septiembre de 2016

Jon Ibaragon Quaret, NES y Vincent Segal con Ballaké Sissoko hoy en la Usina

En la bajada del artículo publicado hoy por Diego Fischerman en Página 12 se lee: “El saxofonista es el fundador de Mostly Other People Do The Killing, pero llega a Buenos Aires con el grupo con el que grabó el año pasado el disco Behind the Sky. En el mismo lugar, hoy también habrá shows del trío NES, y del dúo que conforman Vincent Segal y Ballaké Sissoko”.

Estrellas con sonido grupal

No sucede en dos ciudades distintas. Ni siquiera en dos teatros o en días diferentes. Hoy, primero a las 19 y después a las 21, en dos salas contiguas de la Usina (en Pedro de Mendoza y Caffarena, en La Boca), se presentarán dos conciertos con músicos excepcionales. Por un lado, el cuarteto de estrellas liderado por el saxofonista Jon Irabagon. Por el otro, el trío NES, integrado por Nesrine Belmokh, David Gadea y Matthieu Saglio, y uno de los dúos más interesantes y originales de los últimos años, el que conforman el cellista francés Vincent Segal –integrante del nuevo trío de Tomás Gubitsch– y el notable Ballaké Sissoko, un nativo de Mali virtuoso de la kora, un arpa folklórica africana de 21 cuerdas, con un gran resonador de calabaza.

Irabagon, que ganó la competencia Thelonious Monk para su instrumento en 2008 y en 2012 fue elegido músico del año por la New York City Jazz Record, es el fundador de uno de los grupos más irreverentes –y perfectos técnicamente– de la escena del jazz actual, Mostly Other People Do The Killing. Integra también los quintetos de la guitarrista Mary Halvorson y del trompetista Dave Douglas. En su primera visita a Buenos Aires, llega con el mismo grupo con el que grabó el año pasado el disco Behind the Sky y con el que se presentó el mes pasado en el Dizzy Club del Lincoln Center de Nueva York, integrado junto a él por el pianista Luis Perdomo, Yasushi Nakamura en contrabajo y Rudy Royston en batería. El cuarteto volverá a actuar mañana, y el saxofonista y el baterista brindarán además, ese día a las 14 y a las 15.30 respectivamente, clínicas destinadas a músicos y estudiantes.

Con un control poco corriente de su instrumento, Irabagon pasa fluidamente del saxo tenor al alto, y en una de sus producciones más desafiantes de Mostly Other People Do The Killing toca ambos sobregrabados. Y lo hace nada menos que abordando las partes de Canonball Adderley y de John Coltrane en el disco Kind of Blue de Miles Davis. Hasta ese momento, Mopdtk se había limitado, además de a mezclar estilos con la mayor de las libertades, a satirizar las tapas de famosas grabaciones de jazz y las “notas de los especialistas” que en su caso firmaba Leonard Featherwight (el peso de una pluma), en obvia alusión al ensayista Leonard Feather. En Blue, las sesudas notas están firmadas por un tal J.L.B. y se refieren a “Pierre Menard, autor del Quijote”. Se trata, por supuesto, del bueno de Borges y la cita resulta más que pertinente. Blue es el Kind of Blue de Davis vuelto a tocar, nota por nota, y hasta con la famosa entrada de Coltrane fuera del micrófono. Disco conceptual y toma de posición frente a la falta de originalidad generalizada.

El cuarteto liderado por Irabagon no juega por lado de lo conceptual, pero no va en zaga en dominio técnico y en el poderoso sonido grupal. Perdomo, nacido en Caracas y radicado en Nueva York desde 1993, integró el cuarteto de Ravi Coltrane y formó parte de los grupos de Dave Douglas, David Gilmour, Steve Turre, Bryan Lynch y David Sanchez. Royston, texano y graduado con honores en la Universidad de Denver, es también miembro del grupo de Douglas, ha tocado junto a Branford Marsalis, Greg Osby, Ravi Coltrane, John Patitucci y Rudresh Mahanthappa, y ha grabado varios discos con el guitarrista Bill Frisell.

Apenas terminado el concierto de Irabagon en la Sala de Cámara, vale la pena caminar unos metros, hasta el Auditorio principal, para escuchar a la cantante y violoncelista franco argelina Nesrine Belmokh, junto al también violoncelista Matthieu Saglio y el percusionista David Gadea. Sissoko y Segal, por su parte, presentarán el material de sus dos discos, Chamber Music, de 2009, y Musique de nuit, del año pasado, que fue elegido como uno de los mejores discos del año por la prestigiosa revista inglesa Songlines.


jueves, 1 de octubre de 2015

Otra noche en el Gran Buenos Aires, pero con Surel, Segal & Gubitsch


Como era imposible mantenerse ajeno a los acontecimientos, un día antes del concierto de Sébastian Surel, Vincent Segal y Tomás Gubitsch en el CCEK, el Núcleo Duro decidió preparar a los músicos invitándolos a una consistente ingesta de proteínas, oportunamente fijada a sus organismos mediante una variedad de cepas que fueron sometidas a la degustación. Fue así que, mientras las brasas chisporroteaban en la parrilla del Dr. H.B., su señora esposa, flamante directora de la carrera de Ciencias Políticas en la U.B.A., y un joven trompetista, Premio Konex, se abocaban a la noble tarea de freír empanadas. Fueron varias docenas que, para decir algo, fueron debidamente celebradas. Algunos, incluso, como después confesó el crítico D.F., también presente en la reunión, decidieron  motu proprio hacer de las empanadas un objeto de  celebración constante.

Acaso por sus orígenes cordobeses o por influencia rosarina, el Premio Konex, ayudado por su hermano saxofonista, dio cátedra de cómo debe hacerse un asado. Según se supo más tarde, fueron 25 kilos de carne para 23 invitados, a los que deben sumarse unas 80 empanadas y otros tantos choripanes. Concluida la velada, sólo quedaban 5 kilos de carne y unas 20 empanadas, y eso porque no se mencionan aquí las varias tortas y postres con que amorosamente se puso punto final al entrenamiento de los músicos foráneos.

A pesar de alguna que otra versión aislada, Tomás Gubitsch no tuvo que responder demasiadas preguntas sobre su paso por el grupo de Rodolfo Mederos, Invisible o el segundo octeto eléctrico de Astor Piazzolla, actividades todas que se extendieron a lo largo de unos 11 meses de su ya larga vida. De hecho, como se ve en la foto que ilustra uno de los momentos del ágape, representantes de dos de las principales fuerzas políticas argentinas (aunque habría que admitir que una ya no es tan principal como la otra) se le acercaron en algún momento para departir sobre el destino que le espera a nuestra patria al cabo de las próximas elecciones. Nótese cómo, de pie y a la izquierda, el joven saxofonista hermano del Premio Konex desfila con una bandeja presuntamente de carne. Al fondo, la parrilla, vuelve a chisporrotear.



Ya promediando la comida, los invitados, separados en grupos según sus afinidades, fueron manifestando de diversas maneras el bienestar que les habían proporcionado empanadas, choris y costillares. Un muy juicioso Sr. M., por ejemplo, medita al lado del crítico D.F. y del Sr. J.B., quien, cigarro en mano, ensaya cómo sería la felicidad si alguna vez le tocara la lotería.



Por su parte, Guillermo Hernández, acaso alentado por un número de copas desproporcionadamente grande (y la evidencia de esta afirmación puede observarse sobre la mesa) y ya parcialmente descamisado, ensaya un curioso discurso en un simulacro de francés que tanto el chelista Vincent Segal (a la izquierda) como el violinista Sébastian Surel reciben con interés, aunque algo abotagados.


Contrastando con la penosa imagen que precede, puede verse cómo los músicos argentinos, hacen de su vocación un verdadero sacerdocio. En la foto se ve al Premio Konex siendo aleccionado por un ávido baterista (al que, por motivos de seguridad, nombraremos E.M:) sobre las bondades de tal o cual formación, representada en la discoteca del dueño de casa por alguna joya adquirida en Minton's. Y así se va pasando la vida.