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jueves, 16 de mayo de 2013

Lo último que salió de Shorter


Diego Fischerman escribió en Página 12 del 15 de mayo la reseña del último disco de Wayne Shorter. Según se lee en la bajada: “En el año en que cumple 80, la leyenda jazzera se da el lujo de publicar un CD extraordinario, compuesto, mayoritariamente, por grabaciones realizadas durante la gira de 2011. De los nueve temas incluidos, seis son nuevos”.

 

Un talento que no tiene red


Es, sin duda, uno de los grandes músicos de la historia del jazz. Como saxofonista fue posiblemente el único capaz de procesar la influencia de John Coltrane y, a partir de ella, crear un estilo absolutamente propio. Y, como Coltrane, generó una escuela. Además, es el autor de temas seminales: “Pinocchio”, “E.S.P”., “Nefertiti”, “Masqualero”. Wayne Shorter dejó una huella profunda, como integrante de los Jazz Messengers del baterista Art Blakey o del Quinteto de Miles Davis a partir de 1968, en sus fundantes discos como líder para el sello Blue Note, en la década de 1960 (Juju, Speak No Evil, Etcetera, por sólo nombrar algunos), como miembro de Weather Report o como colaborador, ocasional o no tanto, de Milton Nascimento, Santana, los Rolling Stones y Joni Mitchell. Pero, además, en el año en que cumple 80 se da el lujo de publicar un disco extraordinario. No sólo un gran álbum de una leyenda, sino una obra de arte capaz de hacer justicia a su título: “Sin red”.

Without a Net se compone, mayoritariamente, por grabaciones realizadas durante la gira de 2011 por el notable cuarteto que integran, junto a Shorter, Danilo Pérez en piano, John Patitucci en contrabajo y el baterista Brian Blade. Con el mismo grupo (salvo el baterista) llegó ese mismo año a Buenos Aires y dio un concierto ejemplar. Ya había estado en 2006. Y el grupo, que se mantiene estable desde 2001, editó tres grandes discos para el sello Verve: Footsprints Live, Alegria y Beyond The Sound Barrier. Ahora, más allá del publicitado regreso a Blue Note (que, en rigor, es apenas un cambio de habitación dentro de la misma casa, ya que tanto este sello como el anterior pertenecen hoy a la misma compañía, Universal), lo realmente importante es la creatividad, el riesgo, la calidad de ejecución y la originalidad de la música.

De los nueve temas incluidos, seis son nuevos y uno solo, “Pegasus”, una suerte de poema sonoro de 23 minutos de duración que incluye al quinteto de vientos Imani Winds, fue grabado en estudio. Allí, a los siete minutos, aproximadamente, a una de las integrantes del grupo de cámara se le escapa, al escuchar a Shorter, un sonoro “Oh My God” que Roy Griffin, el ingeniero de sonido, decidió dejar. De las obras más antiguas, dos son del propio Shorter, “Orbits” (del disco Miles Smiles, de Davis) y “Plaza Real” (de Procession, de Weather Report), y son leídas desde lugares totalmente distintos de los originales. El otro tema reinventado aquí por el cuarteto es “Flying Down To Rio”, del film musical de 1933. “Pegasus” funciona como una especie de centro alrededor del cual gira el resto. Sin embargo, a pesar de las diferencias evidentes en el timbre y las texturas (más homofónicas en la escritura para el Imani), tanto en esta obra como en las piezas más breves la forma nada tiene que ver con las tradicionales improvisaciones sobre secuencias de acordes ni, tampoco, con el free jazz más institucionalizado. Se trata, más bien, de epígrafes, de pequeñas inmersiones en ríos sonoros donde cada instrumento puede entrar o salir y en los que no hay otra guía que la propia interacción de los músicos. Shorter suele recordar la época con Davis diciendo que “no ensayábamos; ¿cómo podría ensayarse lo inesperado?” Aquí demuestra que ese espíritu sigue vigente. Con certeza, ésta no es la obra de alguien que revisita su historia, sino la de alguien que, para bien de todos, aún está escribiéndola.

lunes, 16 de enero de 2012

El Wayne Shorter del principio, por Carlos Sampayo

Segundo comentario de Carlos Sampayo, que presentamos como adelanto del próximo libro que le publicará Edhasa. En la ocasión, el objeto del a reseña son tres discos solistas de Wayne Shorter

 Introducing Wayne Shorter,  Second GenesisWayning Moments  

Grabados en 1959. 1960 y 1962. Vee Jay. Reedición 1997

Aunque los especialistas en Wayne Shorter opinan que la verdadera personalidad del artista emergió en el seno del quinteto de Miles Davis, emergencia que en realidad fue el despegue del estilo marcado por Coltrane para todos los saxofonistas negros de la época, estas grabaciones Vee Jay, afortunadamente reeditadas con un excelente resultado sonoro (por primera vez en estéreo), ponen en entredicho esa opinión.
Podrá aducirse que entonces la distancia de Shorter con Coltrane era todavía “comprometida” y quizá haya razón, pero desde Introducing Wayne Shorter (primer disco a su nombre y segunda grabación como profesional), el saxofonista pone sobre el tapete sus extraordinarias dotes de compositor, allí donde sería tan original y significativo como al gobierno del saxo tenor (más tarde también soprano). La lógica formal de estas composiciones originales –de las que hay quince en los tres CD– muestra un estilo definido, una forma de resolver el argumento musical propio de Shorter y no de otros. En este sentido, y en esos años, ya ingresaría en el restringido grupo de compositores estrictamente jazzísticos con señas de identidad propias (al margen de Ellington, Monk y Mingus), inmediatamente precedido por Tadd Dameron, Benny Golson y Gigi Gryce. Pero además, como saxofonista, era muy bueno, y esto, en esa época, se traduce como que podía adjudicársele una equidistancia neutral entre Coltrane y Sonny Rollins. Introducing –con Lee Morgan (tr), Wayne Shorter (st), Wynton Kelly (p), Paul Chambers (b) Jimmy Cobb (bat)– es casi una prolongación de Kelly Great de Wynton Kelly en quinteto,  y ya contiene dos de las más bellas composiciones de Shorter, "Harry’s Last Stand"  (con una temática que recuperaría en el célebre disco Blue Note Speak No Evil) y Black Diamond, con las tonalidades ambiguas que aplicó en sus composiciones “para” Miles Davis.

Second Genesis es la primera aproximación discográfica de Shorter al cuarteto – con Cedar Walton (p), Bob Cranshaw (b), Art Blakey (bat)– y aquí sí quizá aún se deja notar la famosa influencia, a la vez que el talento compositivo parece haberse enriquecido. Un muy inspirado Art Blakey contribuye al ennoblecimiento del resultado; debe recordarse que en esa fecha Shorter ya era director musical de los Jazz Messengers.

En Wayning Moments –con Freddie Hubbard (tr), Eddie Higgins (p), Jimmie Merritt (b), Marshall Thompson (bat)– ya están definidas todas las cualidades que aparecerán en los sucesivos ocho discos de Shorter en Blue Note como líder (un verdadero corpus de importancia vital para la comprensión del jazz moderno). En esta sesión imponente quizás habría sido más adecuada una sección rítmica “milesiana”, pero en ese caso nos encontraríamos con un pre-quinteto de Davis y esta música es, todavía, otra. El resultado es óptimo y Freddie Hubbard –como lo hará en Speak No Evil– aporta una contribución de peso. Las composiciones “Devil’s Island” y “Dead End”, presentadas aquí, se convirtieron en secretos standards de saxofonistas shorterianos. Wayning Moments es una obra casi milagrosa por el poder de convicción que muestra y un adecuado elemento de juicio para un análisis global de la obra de este gran músico.